"¿Cuánto me va a costar?" es la primera pregunta de casi todo el mundo, y es una pregunta legítima. El problema es que la respuesta honesta —"depende"— suena a evasiva. Así que vamos a desglosarlo: horquillas reales, qué cambia el precio y qué deberías mirar antes que el precio.
Las horquillas reales en la provincia de Sevilla
Estos son los rangos que se manejan habitualmente en Sevilla y su área metropolitana en 2026. No son precios oficiales de nada: son el mercado.
Sesión individual a domicilio: 40–70 €
Es el formato más común. Una hora, en tu casa y en tu entorno de paseo. El precio varía según la formación del profesional, la distancia del desplazamiento y si incluye o no seguimiento posterior.
Valoración o primera visita: 45–80 €
Algunos profesionales la regalan como gancho comercial; la mayoría la cobra, porque es una sesión de trabajo real de entre 60 y 90 minutos con análisis posterior. Desconfía por igual de la valoración gratuita de 15 minutos y de la valoración de 150 €.
Bloques de sesiones: 200–600 €
Los planes de 5, 8 o 12 sesiones suelen tener un precio por sesión más bajo que la sesión suelta. Un plan de 5 sesiones para un cachorro puede estar en torno a los 200-300 €; uno de 12 sesiones de modificación de conducta, entre 450 y 700 €.
Clases en grupo: 15–30 € por sesión
Más baratas por sesión. Útiles para obediencia básica y socialización controlada en perros ya equilibrados. No sirven para modificación de conducta: un perro reactivo en una clase grupal está por debajo de su umbral todo el rato y no aprende nada.
Internamiento o residencia de adiestramiento: 600–1.500 € el mes
El perro se queda a vivir en las instalaciones. Es el formato que menos recomendamos, y no por el precio. Lo explicamos más abajo.
Qué determina de verdad el coste total
Aquí está la clave que casi nadie explica: el precio por hora importa mucho menos que el número de horas que vas a necesitar.
Un profesional a 45 € la sesión que te tiene doce semanas dando vueltas sale más caro que uno a 65 € que resuelve el caso en cinco. Y lo que determina cuántas sesiones necesitas es, sobre todo:
- Qué tipo de problema es. La obediencia básica y el paseo avanzan rápido. La reactividad, los miedos y la ansiedad por separación son trabajos de semanas o meses.
- Cuánto tiempo lleva instalado. Un perro que lleva tres años tirando de la correa tiene decenas de miles de repeticiones reforzadas detrás. Uno que lleva dos meses, no.
- Cuánto trabajas tú entre sesiones. Esta es la variable más grande de todas, y es gratis. El profesional te enseña durante una hora a la semana; el resto del tiempo el perro aprende contigo. Una familia constante avanza al doble de velocidad.
- La edad y el historial del perro. Un cachorro es un lienzo casi en blanco. Un adulto con experiencias negativas acumuladas necesita desinstalar antes de instalar.
Por qué no recomendamos el internamiento
Suena cómodo: dejas al perro un mes, te lo devuelven educado. En la práctica hay tres problemas serios.
El aprendizaje es dependiente del contexto. Un perro que responde impecablemente en una pista de entrenamiento, con un profesional que domina el timing, puede no responder nada en tu salón contigo. Lo aprendido no se transfiere solo.
El problema no suele ser el perro. En la mayoría de los casos de convivencia, lo que hay que ajustar es la comunicación entre el perro y su familia: criterios, timing, coherencia. Si la familia no está presente en el proceso, eso no cambia.
No ves lo que pasa. No sabes con qué métodos se trabaja cuando no hay nadie mirando. En un sector sin colegio profesional ni regulación estricta, esto no es un detalle menor.
Cinco señales de alarma
- Te da un precio cerrado del plan completo sin haber visto al perro. No se puede estimar el número de sesiones sin una valoración. O el número está inflado, o se quedará corto y crecerá sobre la marcha.
- Te promete resultados en una o dos sesiones en un caso de reactividad, miedos o agresividad. No es posible. Lo que sí es posible es suprimir el síntoma con castigo, que es otra cosa muy distinta.
- Habla de "dominancia", "alfa" o "hacerse respetar". Es un marco teórico descartado por la etología desde hace décadas y suele venir acompañado de métodos coercitivos.
- Usa o vende collares de impulsos, de púas o de ahogo. Hay alternativas mejores para absolutamente todo.
- No te deja ver las sesiones o te pide que no estés presente. Salvo excepciones muy justificadas, tú deberías estar ahí: eres quien va a aplicarlo el resto de la semana.
Qué preguntar antes de contratar
- ¿Qué formación tienes y quién la acredita?
- ¿Qué metodología usas y qué herramientas utilizas?
- ¿Cuánto dura exactamente una sesión?
- ¿El desplazamiento está incluido?
- ¿Hay seguimiento entre sesiones? ¿Tiene coste?
- ¿Qué pasa si el plan se queda corto?
- ¿Trabajas coordinado con veterinarios cuando hace falta?
Nuestros precios, para que compares
Los publicamos porque creemos que la transparencia debería ser lo normal: la valoración de conducta a domicilio cuesta 60 € (60-90 minutos). A partir de ahí trabajamos con bloques de 5, 8 o 12 sesiones de una hora, cuyo precio se cierra después de la valoración, cuando ya sabemos cuántas sesiones necesita tu caso.
El desplazamiento dentro de Dos Hermanas y su entorno está incluido, y el seguimiento por WhatsApp entre sesiones también. Puedes ver el desglose completo en nuestra página de precios.
Y si lo que quieres es una orientación honesta sobre qué necesita tu perro y cuánto costaría, escríbenos sin compromiso. Si creemos que tu caso lo resuelves tú solo con tres pautas, te lo diremos.


